jueves, 2 de octubre de 2008

A MI PADRE

Hoy escribo tu nombre en restos de aserrín.

Una emanación a manera trabajada acelera mis recuerdos.

Hebras de sol se filtran por hendijas iluminados rizos de viruta dorada, hiedra de orgullo trepando mi alma que crece suspendida en viejos bancos de carpintero.

Recuerdo tus manos delgadas, arañas artesanas, labrando la madera.

Alzo la vista y converge tu mirada protectora como las columnas que conducen al altillo cautivo de arcones con tesoros.



Tributo a ese sitio donde vive la memoria.

Allí mi padre maceraba la dicha en el jugo exquisito de proyectos e ilusiones en el que era posible hundir el pan y saborear el horizonte.

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