sábado, 27 de septiembre de 2008

El cántaro hueco de las utopías

Piel con piel, barrancas del tiempo confluyen en el vientre aterciopelado de un mundo adentro.

Ruidos, avenidas y cine de fondo, sin embargo La Paz descubre la anatomía de la noche inmediata y radiante.

Hay gaviotas en las esquinas que juegan con los amplios pantalones rayados y las largas enaguas floridas.

Aroma de café y camino.

Manos que ofrecen rosas a los ancianos y trenzas a los desprevenidos.

Complicidad, charlas, amigos al viento y a los secretos.

Serpentinas de luces buscan cauce por las calles y se convierten en espejos.

Danzan los relojes marcando horas nuevas o viejas e instantes eternos.

Bosteza el letargo y se expande la vida.

Las mariposas se hamacan en las plazas, hay grillos en los visillos y amapolas en los cabellos.

Días de fiesta donde el Hoy está adentro y ayer fue cierto.

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