Piel con piel, barrancas del tiempo confluyen en el vientre aterciopelado de un mundo adentro.
Ruidos, avenidas y cine de fondo, sin embargo La Paz descubre la anatomía de la noche inmediata y radiante.
Hay gaviotas en las esquinas que juegan con los amplios pantalones rayados y las largas enaguas floridas.
Aroma de café y camino.
Manos que ofrecen rosas a los ancianos y trenzas a los desprevenidos.
Complicidad, charlas, amigos al viento y a los secretos.
Serpentinas de luces buscan cauce por las calles y se convierten en espejos.
Danzan los relojes marcando horas nuevas o viejas e instantes eternos.
Bosteza el letargo y se expande la vida.
Las mariposas se hamacan en las plazas, hay grillos en los visillos y amapolas en los cabellos.
Días de fiesta donde el Hoy está adentro y ayer fue cierto.
sábado, 27 de septiembre de 2008
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