martes, 23 de septiembre de 2008

CRISALIDA DE DICHA

Todo es madera cálida que nos cobija.

Tu mirada penetra en mi piel.

Tus labios se acercan y sumergen en infinitos pétalos de besos.

Tus manos, cuencas de almíbar tibio acarician mi mejilla.

Cierro los ojos.

Tom Jobin, piano y bossa, arena húmeda, río que el sol enciende, mar brioso.

Paleta de azules verdes, mesas rústicas con cuentas de buzios, letras, nombres.

Agoreros del tiempo.

Hoy aquí calido invierno de licor de mandarina

La candela amarilla se desgrana en ventana de vidrios repartidos.

Cautiva de viriles ojos que susurran en transito por mi cuerpo, mientras  esas manos sabias recorren senderos que tus dedos van encendiendo.

Lentamente. Muy lentamente mi cuerpo se funde en hoguera de danza candente.

Singular ritual de dos que el fuego envuelve y llena.

En tanto la mente hace bucles con el tiempo encerrado en un girasol radiante liberado a los cauces del placer.

 

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