Líquido salado que viajas errante por el rostro tibio,
alcanzas comisuras de labios, caes libre hacia la garganta,
saltas a las manos.
Vertiente que circulas lentamente hacia la alcantarilla,
te arremolinas con los deshechos de hojas secas,
historias clandestinas, memoria colectiva.
Para luego elevarte en emanaciones hacia el firmamento
y volver acurrucada en gotas incrustadas en vidrios de cuartos
secretos, creando figuras, encendiendo recuerdos.
O te tornas multicolores acuarelas en ventanillas de autobuses
con rumbo mutante.
De pronto alborotas golondrinas gotas sobre el ángel rubio
vestido de negro que eleva sus manos en lentos remolinos dorados.
Playa desierta.
Exhalando su tibio aliento en árida salobre de mar.
sábado, 27 de septiembre de 2008
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