
En un vasto aroma disuelto de ausencias, membranas salinas asoman y se escurren entre los dedos.
En aristas de remolinos truncos gira la memoria blanca mientras recuerda huellas de pan casero y madera crujiente.
Los médanos se abren en dilatadas llagas azuzando la morada de las heridas húmedas burlada por miradas displicentes.
Lejos suena un blues azul profundo.
Salar rosado de flamencos en vuelo se disuelve en surcos de la razón.
Sella el desenlace el crepúsculo escarchado en hiel donde se consumen las serpientes del vacío.
En aristas de remolinos truncos gira la memoria blanca mientras recuerda huellas de pan casero y madera crujiente.
Los médanos se abren en dilatadas llagas azuzando la morada de las heridas húmedas burlada por miradas displicentes.
Lejos suena un blues azul profundo.
Salar rosado de flamencos en vuelo se disuelve en surcos de la razón.
Sella el desenlace el crepúsculo escarchado en hiel donde se consumen las serpientes del vacío.

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