sábado, 27 de septiembre de 2008
El cántaro hueco de las utopías
Ruidos, avenidas y cine de fondo, sin embargo La Paz descubre la anatomía de la noche inmediata y radiante.
Hay gaviotas en las esquinas que juegan con los amplios pantalones rayados y las largas enaguas floridas.
Aroma de café y camino.
Manos que ofrecen rosas a los ancianos y trenzas a los desprevenidos.
Complicidad, charlas, amigos al viento y a los secretos.
Serpentinas de luces buscan cauce por las calles y se convierten en espejos.
Danzan los relojes marcando horas nuevas o viejas e instantes eternos.
Bosteza el letargo y se expande la vida.
Las mariposas se hamacan en las plazas, hay grillos en los visillos y amapolas en los cabellos.
Días de fiesta donde el Hoy está adentro y ayer fue cierto.
MONTEROS
Cálidas miradas ovillan ilusión y sorpresa.
Así como sorprende el sol tenue de a ratos.
Dea ratos revolotean mariposas en nuestro estómago causando infinito placer.
La orilla sigue girando uniendo arroyo y caserío, mientras nos acarician ramitos de menta que pronto serán té para saborear juntos.
Plenitud, abrazo de naturaleza y cultura que ya envuelve el murmullo de los parroquianos.
La piel hace mella de lo vivido y celebra la convergencia del tiempo en las viejas raíces y otras paradójicamente nuevas cerrando el ciclo.
PERFILES CONCEBIDOS PARA SOÑAR
Oleaje de azules verdes que golpea sobre la esquina granate donde se rige la morada elegida.
Su imagen se refleja en el terraplén trepando hacia las vías del ferrocarril recortadas por el cielo.
Mientras en los recodos, un paredón gris sonríe tréboles y se pierde cómplice bajo el puente.
Por su cauce se derrama una acuosa esencia que se esconde bajo mi piel sin margen ni continente.
Desde la orilla solo percibo tu mirada que elige la noche y se detiene en las grietas del fuego.
Tango y nosotros dos. Candelas encendidas en las mesas, imagen errante de madera y coñac.
Un haz de luz enciende el piano y se entierra en “los mareados”, las manos que lo tocan arrancan jugos que alcanzan nuestros rostros ardientes.
Prendados de intuición los perfiles arriesgan amanecer.
BAR “EL CHINO”
Plenilunio que descubre siluetas errantes en la noche vanidosa descendiendo por la grieta de vida de sus rostros enjutos o por los trajes raídos de un Ayer venturoso.
Son los hechiceros que hacen renacer el encanto de tiempos de gloria creando sueños en rituales taciturnos a otras generaciones.
Símbolos del arrabal que cuando el aire fresco de la madrugada pone fin a la alegoría se escurren bajo la alcantarilla estelar.
EAU VIVE
alcanzas comisuras de labios, caes libre hacia la garganta,
saltas a las manos.
Vertiente que circulas lentamente hacia la alcantarilla,
te arremolinas con los deshechos de hojas secas,
historias clandestinas, memoria colectiva.
Para luego elevarte en emanaciones hacia el firmamento
y volver acurrucada en gotas incrustadas en vidrios de cuartos
secretos, creando figuras, encendiendo recuerdos.
O te tornas multicolores acuarelas en ventanillas de autobuses
con rumbo mutante.
De pronto alborotas golondrinas gotas sobre el ángel rubio
vestido de negro que eleva sus manos en lentos remolinos dorados.
Playa desierta.
Exhalando su tibio aliento en árida salobre de mar.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
A PESAR DE TODO
Rebaño de lunas desconcertadas añoran aquella ciudad.
Sucumben cautivas en los bebederos.
Alumbran las desoladas escaleras del ferrocarril.
Estallan en los charcos oscuros de la indigencia.
Concluyen su giro diario colgándose del brillo de un beso crepitante.
En clandestino devenir una rosa germina en tu interior cosmopolita, enterrando espinas en esquinas viscerales, asomando pétalos entre apócrifos dientes.
Espeso gris matinal horadado por ramas rotas.
El hollín fabrica pliegues en el cemento.
Mayo, agujas en la avenida.
Relojes del destino anuncian un hoy de pesadilla.
Ecléctica urbe de plata busca su fulgor irreverente.
Rebelde confabula con la luna y se desliza por el secreto submundo de la bohemia.
Entonces el guante desaparece, las manos tocan y las uñas rasguñan el muro de la esperanza.
PUESTA EN ESCENA
La hiedra tomó mi mano y me acercó al ventanal, esgrimió una rama y el vidrio se derritió en escarcha.
Observé como la niebla se sentó en un banco de la plaza mientras los faroles danzaban bajo sus cuerdas.
Callejón adoquinado que se abre paso entre el caserío, el hombre de sombrero poco evidente se acerca, gira en la esquina y desaparece.
Silencio húmedo toca mis ojos.
El humo cubre el barranco y murmura el río.
La hiedra crece dentro de mí, mientras resisto, en vano el remolino gris me lleva, ya no respiro.
ACUARELA
Ayer, claustros soleados.
Acuarela.
Recuerdo, hoy cobras otro significado,
Acaso presagio?
Río fangoso.
Fulgor incipiente como mariposas en estiércol.
Ribera, escalo tus caracoles de cemento húmedo.
Onix azulado donde se enhebran el aliento hipócrita de la indiferencia y la melodía anhelante de la esperanza.
Trepando observo: cielo granate.
Tu tibieza me cobija de males sementales.
Epidemia donde la criatura humana cobra magnitud de bestia.
Brinco en tus matices.
Te invito a mutar en el tiempo nuevamente.
martes, 23 de septiembre de 2008
CRISALIDA DE DICHA
Todo es madera cálida que nos cobija.
Tu mirada penetra en mi piel.
Tus labios se acercan y sumergen en infinitos pétalos de besos.
Tus manos, cuencas de almíbar tibio acarician mi mejilla.
Cierro los ojos.
Tom Jobin, piano y bossa, arena húmeda, río que el sol enciende, mar brioso.
Paleta de azules verdes, mesas rústicas con cuentas de buzios, letras, nombres.
Agoreros del tiempo.
Hoy aquí calido invierno de licor de mandarina
La candela amarilla se desgrana en ventana de vidrios repartidos.
Cautiva de viriles ojos que susurran en transito por mi cuerpo, mientras esas manos sabias recorren senderos que tus dedos van encendiendo.
Lentamente. Muy lentamente mi cuerpo se funde en hoguera de danza candente.
Singular ritual de dos que el fuego envuelve y llena.
En tanto la mente hace bucles con el tiempo encerrado en un girasol radiante liberado a los cauces del placer.
